
Bajo la sombra de la cruz un reloj da la hora sin cesar, recordando el lento paso del tiempo.
Aun así el tiempo manifiesta su presencia en las paredes y en el abandono, demostrando que
el tiempo no requiere del hombre para marcar su paso y que cada estructura que el hombre
edifique es un mero juguete que algún día desaparecerá sin dejar rastro.
Gonzalo.