
Un árbol en pleno atardecer permite mezclar sus azarosas formas con el fondo, como si fondo y árbol compitieran con sus líneas con el plano cielo que los mece en el atardecer, como preludio de la fría noche.
Mendoza-Primavera del 2008

Un árbol en pleno atardecer permite mezclar sus azarosas formas con el fondo, como si fondo y árbol compitieran con sus líneas con el plano cielo que los mece en el atardecer, como preludio de la fría noche.
Mendoza-Primavera del 2008